| TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE FILIPENSES 4:13 No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y el un hombre de guerra desde su juventud“. (1 Samuel 17:33).
Así menospreciaba a David el rey Saul cuando se enteró que este muchacho pequeñito quería pelear contra el gigante Goliat, el cual tenía una estatura no menor de 2 metros con 77.5 centímetros (casi 3 metros). Saul atribuía la incapacidad de David a su corta edad y pequeña estatura, pero David no se achicaba porque el atribuía su victoria a su confianza en Dios. Respondiendo dijo: “Jehová... me librará de la mano de este filisteo” (1 Samuel 17:37).
¿Cuántas veces te han menospreciado a ti solo por el hecho de ser joven?, ¿alguna vez te han dicho: “No, tu no puedes porque eres muy muchacho”?. Seguramente que muchas veces. Esto es algo que siempre se ha repetido a través de la historia. A tu falta de preparación, de madurez y de experiencia se le atribuye el que tu no puedas ni debas hacer cosas grandes porque seguramente fracasarás.
En el resto de la historia que es muy conocida David vence a Goliat y el ejército de Israel obtiene la victoria.
Es importante que podamos ver ¿Porqué es que David siendo un muchacho e inexperto en la guerra, que nunca había tomado un arma (1Samuel 17:39) venció a Goliat el gigantón?. El mismo nos da la respuesta cuando dijo: “más yo vengo a ti en el Nombre de Jehová de los ejércitos” (1Samuel 17:45). El ejército de Israel tenía muchos capitanes y generales, hombres expertos en la guerra, con títulos y cargos muy altos pero aún así se morían de miedo para enfrentarse a Goliat. Les faltaba lo más importante: la valentía y el arrojo que vienen de la fe en Dios. David no tenía ni cargos ni títulos en el ejército de Israel, ni siquiera experiencia en la guerra, pero Dios lo usó para tener la victoria. Es que el enemigo no respeta títulos, sino la unción de Dios como la tenía David.
Esto nos enseña que a pesar de que la preparación y experiencia son muy buenas, no son lo suficientemente necesarias para lograr empresas grandes para Dios. Y es que el Señor quiere que el éxito se lo atribuyamos a El y que no quepa duda de que el que obró fue Dios y no nuestra capacidad; es por esto que Dios escogió a David: olvidado y desconocido por los hombres pero no por Dios. Conocido por Dios por el amor que tenía hacia El y su humildad, por su fe que la demostraba no hablando muy buenos sermones de fe, sino obrando y actuando, porque la verdadera fe siempre nos lleva a declarar y actuar . “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en si misma.” (Santiago 2:17).
Pablo dijo a Timoteo, el joven pastor de una iglesia: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor , espíritu fe y pureza” (1Timoteo 4:12). Esto quiere decir “Que no te menosprecien por el hecho de ser joven”. No siempre es más sabio el más adulto, ni más capaz el más experimentado, sino que “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Proverbios 1:7). Si tu joven temes a Jehová entonces El te usará para los grandes proyectos que El tiene para tu ciudad y el mundo. Es tiempo de confiar no en nuestra capacidad y competencia, no en nuestras fuerzas y experiencia, no en la publicidad radial, escrita o televisiva. ¡Es tiempo de confiar en Dios!. Recuerda que “no es con fuerza ni con ejército, sino con mi Espíritu, dice el Señor” ( Zacarías 4:6)
Es tiempo que nos levantemos y nos sacudamos del conformismo y la rutina. De aprender a abandonarnos en Dios derramando nuestra alma en oración delante de El cada día. ¡Iglesia levántate! ¡La hora de la conquista ha llegado!.
Pablo, el siervo de Dios, evangelizador de miles de almas, y usado grandemente por el Señor reconoció: “Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento” (1 Corintios 3:7). Dios no siempre usará al más fuerte y preparado sino a aquel que es pobre y humilde de espíritu, a ese miraré dice el Señor. Joven, si quieres ser usado por el Señor, no importa tu edad, ni si eres pequeño o alto, o eres moreno o blanco; prepárate, estudia, capacítate, pero por sobre todo consagra íntegramente tu vida a Dios y confía en El. Estamos en los tiempos en los cuales el Señor levantará jóvenes valientes y fuertes en El, que vayan contra la corriente de este mundo y que se enfrenten sin temor a los ataques del mundo y del enemigo y a las burlas de aquellos que piensan que Jesús es solo para los ancianitos y salidos de la moda. ¿Le dirás en este momento “HEME AQUI SEÑOR”? ¡respóndele en oración!!.  ALGUNAS PREGUNTAS...... 1. QUE LA FUERZA DE LA IGLESIA SON LOS JÓVENES.- El joven será fuerza de la iglesia cuando sea un joven de oración y que diariamente escudriña las escrituras para obedecerlas. No será fuerza solo por su juventud. El Señor puede usar tanto a un joven como a un adulto. El requisito es que se pueda negar a si mismo, tomar su cruz, y seguirle (Lucas 14:27) 2. QUE LOS JÓVENES NO PUEDEN HACER NADA PORQUE SON UNOS INEXPERTOS.- Pero el que habla así es porque seguramente se cree un adulto de mucha experiencia. Esta soberbia lo lleva a realizar trabajos humanamente posibles, pero nunca verá trabajos sobrenaturales hechos por el mismo Dios. Es bueno aprender a reconocer que separados de Jesús nada podemos hacer. (Juan 15:5) 3. QUE LOS ADULTOS SON MAS SABIOS Y MADUROS QUE LOS JOVENES.- Esto puede ser verdad en algunos casos pero no siempre, ya que la sabiduría y madurez no dependen de la edad sino de tu acercamiento hacia Dios y tu relación con El. Algunos adultos en vez de ser más maduros, son MAS DUROS por no querer humillarse ante Dios. “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Proverbios 1:7). 4. QUE ES MALO ESTUDIAR EN INSTITUTOS O SEMINARIOS BIBLICOS.- Pero esto demuestra orgullo ya que el verdadero siervo de Dios siempre reconoce que aun teniendo doctorado no lo sabe todo y que siempre hay algo que aprender aun del más pequeño y humilde. Es bueno estudiar y prepararse como Jesús lo hizo (Lucas 2;46), porque si unimos nuestra humildad y espiritualidad a la preparación, seremos usados mucho mejor por el Señor.  |